PRIMER PREMIO -GRUPO AVANZADO-SABADELL BALLA ORIENTAL

miércoles, 30 de abril de 2014

GYPSY JOURNEY- Historia de un bello viaje





Sábado por la tarde, entramos a la sala Pincel sintiendo a cada paso esas cosquillas emocionadas por la ilusión del momento. Nos encontramos ante un acogedor lugar, una de las mejores salas de Madrid, de altísima categoría y exclusividad donde se celebran todo tipo de eventos, hasta programas de TV. La sala nos recibe y sentimos que su nombre es pura magia, pues pareciera el pincel de un artista, que frente a un lienzo blanco , espera a que le visite la inspiración para dar vida a su arte.


Unas escaleras nos llevan a la sala de butacas y al escenario, donde la luz profesional de Rafael Alcázar, prestigioso cineasta español, se prepara impaciente para captar la esencia de cada uno de los artistas que darán color al viaje que estamos a punto de emprender . Emocionadas quedamos al saber que Rafael presentará el evento en formato de cortometraje, un honor sobretodo para los artistas de gypsy journey, pues ha dirigido a grandes actores como Antonio Banderas o Penélope Cruz.


Al fondo, entre cajas, y camerino gitano improvisado en una preciosa carpa negra muy glamourosa, los artistas preparan su mente, corazón y alma antes del show. La música suena y la compañía Jade danza ensaya en el escenario, en otro rincón los músicos ultiman detalles con las bailarinas, el dum tak de la darbuka de Hector el Turko empieza a crear un ambiente más gitano, al fondo Monica ensaya su numero andalusí, la atmósfera rebosa ARTE.


El público va entrando y ocupando su lugar en esta caravana, los ojos emocionados esperan con gran impaciencia a que de comienzo el show.


De sorpresa, entre el público, aparece una bella mujer de mirada azabache, Larissa Vesci es la encargada de cogernos de la mano y subirnos a esta caravana gitana. Con un estilo explosivo, poniendo una nota de color y alegría nos ofrece un flamenco bailado desde dentro, un flamenco donde las manos detallan cada emoción, donde los pies marcan el ritmo con gran arte, para despedirse dejando una estela gitana difícil de olvidar. Así dio comienzo el open – stage, Gregory Campillo, reconocido bailarín, y presentador del evento, inundó el escenario con su frescura para describirnos las actuaciones y dar paso a los artistas amateurs que formaron parte del open. Un clásico oriental ejecutado con gran elegancia y poderoso shimmie fue el primer número, dejando paso a otros estilos como una fusión espectacular con cintas de colores, una fusión hindú que nos trasladó desde la India a un puerto de España, danza Kathak, etc.


Los aplausos de los asistentes animaban el ambiente, y cada vez más manos se unían a la fiesta, el público intentaba conseguir la mejor butaca para no perderse un detalle, estaban ansiosos de que comenzara “el viaje”.


De repente, todo quedó en silencio...el viaje daba su comienzo con colores rojos, rosas y lilas, con el sonido de unas monedas entre bambalinas y el objetivo de las cámaras fotográficas listas para disparar. Los acordes de una guitarra española se mezclaron con el sonido de un laúd, y la imaginación nos trasladó a un caluroso desierto donde unas gawazy iniciaban el viaje, caminando entre sueños, caminando entre el sabor de la miel y un perfume amizcle....


Hasta el alma más dormida cobró vida con el sonido del cajón flamenco, que sonaba enamorado llevado por las portentosas manos de su dueño, Hector el Turko . Con un redoble impresionante y la sensación de estar danzando con una tribu, dejó al público eufórico. Casi sin tiempo para respirar, iniciamos el viaje, dum dum takatá dum takatá, las sinuosas caderas de Valeria León combinadas con el sorprendente y espectacular sonido de la darbuka de Hector el Turko escribieron un diálogo en nuestras retinas y nos dimos cuenta que estábamos presenciando un dúo exquisito, que estábamos viendo a la esencia esmeralda.


Sin apenas recuperarnos de la emoción del momento, entró a escena una mujer misteriosa, “la madre”, totalmente tapada con un velo azul y girando y girando en el escenario, hipnotizando al espectador y sumiéndonos en un viaje al corazón del ser. Era la musa, la madre espiritual del pueblo Rom. Y aún ensimismados con esa mujer que flotaba delante de nuestros ojos, unas palmas flamencas nos despertaron para poder ver de cerca a “Carmen” (Larissa Vesci), esa musa gitana que nos retaba con su mirada, que nos inundaba de pasión con su poderosa danza....


Un hombre alto, tremendamente elegante y vestido de negro , rojo y dorado hizo su aparición. Era Ozgen. Sus movimientos dejaban que lentamente la música penetrara en él, era como si un poema de Federico Garcia Lorca estuviera siendo leído bailándolo, como si cada movimiento detallara un sentimiento, una palabra, una vivencia. Jugaba con cada nota, con cada melodía....y nos hizo volar al escenario, nos hizo sentarnos de verdad en esa caravana gitana. Sentíamos que formábamos parte del viaje. Nos llenó de duende gitano.


Y así vivimos el preludio a nuestro viaje, conociendo a musas y duende, y ahora sí, la caravana empezaba a moverse.

Viajando por esos caminos, nos encontramos con una mujer bailando un estilo muy tradicional y romántico, que poco a poco se volvió místico. Nuestra mente la acompañaba en cada movimiento y estábamos deseosos de seguir el viaje, queríamos conocer más!


Hicimos una parada, en mitad del desierto, para observar a unas gitanas, bailaban solas (cia Jade) con alas de Isis y movimientos perfectamente sincronizados, y esperaban a su bella líder (Valeria Leon) que a ritmo de un tambor, simulando los latidos del corazón, bailó libre y descalza.


Pero no todo era alegría, color y poder en ese viaje....... faltaba “el misterio”.


Una misteriosa mujer con espada paró la caravana de golpe. Nos miraba como una guerrera a punto de atacar, mientras su cuerpo ondulaba como una serpiente poderosa.  Su labrada espada se mantenía en perfecto equilibrio encima de su cuerpo. Y luchó, luchó por apartarnos del camino, nos desafiaba rebelde y bonita al mismo tiempo. Era una mujer encantadora de sueños....quedamos profundamente dormidas....


Una figura se acercó sutil, muy femenina y pausada , y veló nuestro sueño....hasta que otra desconocida mujer, totalmente tapada de pies a cabeza, se acercó a ella y con una pluma amarilla empezó a dibujar el sentido de la vida en el cuerpo de la sutil mujer, y muy lentamente, con el secreto de la vida pintado en su cuerpo, desapareció.


La pluma amarilla voló entre los asistentes, tocándonos a todos para observar a esa mujer tapada que muy coqueta nos enseñaba sus grandes y rasgados ojos . Parecía dulce en ocasiones y con un lado oscuro en otras...pues su danza era suave como la pluma hasta convertirse en un ritual de movimientos espasmódicos que nos dejó totalmente alucinados.


Y seguimos viajando, y llegamos a los jardines inundados de flores  de la bella Alhambra donde vimos una preciosa danza Andalusí, y siguiendo por el laberinto de flores, sentimos el corazón de la esperanza gitana representada en el cuerpo de una bella mujer, más allá, había una mujer morena zapateando sus anhelos,  y en un rincón más oscuro, a unas mujeres bruja arrolladoras , que con su negra sabiduría, nos arrastraron a todos exactamente donde ellas quisieron....y menos mal que todos los viajeros fuimos rescatados por el baile alegre de una peculiar mujer ,vestida con atuendos varoniles. Parecía una danza típica folclórica de algún país desconocido para nosotros, de algún lugar hacia donde se dirigía nuestra caravana gitana.


Poco a poco nos adentramos en un pueblo romaní. Unas mujeres lavaban su ropa, mientras otras simplemente peinaban su pelo o contoneaban su cuerpo coquetas. Unas y otras se unieron en una danza femenina que terminó en batalla , los celos, la envidia …. hasta que una rosa que llevaba en la mano un bonito hombre, calmó la situación. El hombre y la rosa, jamás borraremos de nuestro recuerdo esa imagen tan hermosa, esa danza tan envolvente y delicada, podíamos oler esa rosa, bailar con ella, seguir con nuestro sueño gitano...


Para protegernos del viaje que nos quedaba por recorrer, conocimos a nuestro talismán gitano, que se subió bailando un folclore a nuestra caravana y allí se quedó para darnos suerte.


Vimos a una hechicera vestida de verde, y a unas mujeres contentas que saltaban con abanicos de colores....la caravana se detuvo, ante nuestro destino. A ritmo de un Andalusí precioso interpretado por un hombre de brillante capa azul. Entre giro y giro,Ozgen nos acompañó mientras bajábamos de la caravana, mientras nuestro cuerpo, lleno de sueños y esperanzas, se llevaba puesto el color más bonito de la vida, el color de GYPSY JOURNEY.







Enhorabuena a TODOS los artistas de este maravilloso viaje, que aunque no los he mencionado a todos,  sí están representados en la historia y en mi recuerdo. GRACIAS.







No hay comentarios: