PRIMER PREMIO -GRUPO AVANZADO-SABADELL BALLA ORIENTAL

lunes, 19 de noviembre de 2012

"Al ritmo de la vida...al son de nuestro corazón"

Al ritmo de la vida...al son de nuestro corazón
 
Boom, boom....boom, boom.....este es el primer sonido que escuchamos en el vientre materno, el ritmo de los latidos del corazón de nuestra madre. Nuestro primer contacto con la vida..... Parece mentira pero si nos detenemos a prestarnos atención, nos damos cuenta de que el cuerpo humano es un instrumento capaz de emitir ritmos diferentes.
 
Inconscientemente todos los días escuchamos el latido de nuestro corazón, que se acelera o se hace más lento según nuestras vivencias... también notamos nuestra respiración, e incluso las ondas que van como locas en nuestro cerebro....y si somos capaces de relajarnos y dejarnos llevar, hasta somos capaces de sentir el latir de otra persona o seguir el ritmo de su respiración....en un escenario mismamente....cuando llevas largo tiempo bailando con las mismas personas, llega un momento en el que durante una actuación las respiraciones pueden llegar a convertirse en una, y hasta unificarse el ritmo de los latidos . Es un instante realmente mágico.
 
Ya en la prehistoria, el hombre descubría la música en la naturaleza y en su propia voz al comunicarse con los demás, y también aprendió a usar objetos muy rudimentarios como huesos, troncos, conchitas...para crear y escuchar sonidos diferentes. De esta manera, aprendieron a diferenciar la vida y la muerte al distinguir dos cosas fundamentales “el movimiento y el sonido” pues la danza (el movimiento) y el canto (el sonido) lo tomaron como forma y celebración de vida. El silencio y la quietud como símbolo de la muerte.
 
En Egipto en el siglo XX a.C. la voz era considerada como un instrumento muy poderoso que podía hacer llegar a una persona a las fuerzas del mundo invisible. En la India hoy en día todavía creen esa teoría, sin embargo en Egipto, la música llegará a adquirir en los siglos futuros un carácter muy profundo, y será percibida como expresión de las relaciones humanas. Se percataron de que la música era capaz de motivar al hombre produciéndole una sensación de gozo y alegría, así como también que tenía el poder de crear sensaciones místicas y mágicas.
 
Los indígenas creen firmemente que el sonido del tambor es curativo, porque el sonido del tambor es semejante al de los latidos, y oír ese ritmo fuera del cuerpo hace que las emociones salgan al exterior y que estemos muy conectados con la tierra. El tambor puede resultar altamente curativo y potencia la creatividad y las relaciones humanas. ¿Habéis experimentado una reunión en una playa con una darbuka por ejemplo? Es increíble lo sanador que resulta para el cuerpo, el movimiento y sonido de las olas, el sutil ruido de las pisadas en la arena, el viento que mece el pelo y la ropa, y de fondo, el fantástico sonido de un tambor, de una darbuka, o de cualquier instrumento, cualquier cosa vale para crear esa atmósfera única y sanadora.
 
Y os explico todo esto porque llegamos a nuestro día a día con nuestra pasión “la danza”, y de repente nos damos cuenta que hay vida más allá de las canciones, que resulta que las canciones están compuestas por ritmos y melodías y frases musicales y etc, etc, etc. Y descubrimos que es muy importante conocer los ritmos para poder bailar!!!!
 
Es un placer descubrir los ritmos. Si, es difícil aprendérselos, pero merece la pena intentarlo.
 
Hace poco , en un curso profesional, mi maestro nos enseñó que los ritmos tienen carácter, que cada uno puede pesar diferente, oler diferente, tener un color diferente, cada ritmo tiene su esencia, su carácter, su color, su vida! Y es muy divertido trabajar eso y aplicarlo a nuestra danza. Fue impactante ver y experimentar como cada ritmo produce en las personas casi el mismo sentimiento, con alguna variación, pero el rasgo principal de un ritmo, la emoción que producía ese ritmo...era el mismo para todas.
 
Creo que conocer los ritmos es una forma de respeto hacia la cultura, y una forma de enriquecer nuestra danza. Y lo considero indispensable para cualquier bailarina, y no importa que haga un mes que conoces la danza o haga 10 años, lo importante es ir experimentando y aprendiendo poco a poco cada uno de los ritmos que nos hacen soñar en las canciones que tanto nos gustan.
 
La vida es un conjunto de ritmos ofrecidos por la naturaleza y por el ser humano.
 
 

                                                                  (fotografia de Pepo del Cura Sanz)

 

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