PRIMER PREMIO -GRUPO AVANZADO-SABADELL BALLA ORIENTAL

miércoles, 23 de septiembre de 2009

CRONICA DE "POEMA DEL CANTE JONDO" POR EVA B.

Con el permiso de la autora de esta crónica, Eva, cuyo blog es
http://cronicasmusicales.blogspot.com/ , paso a publicar la crónica que escribió sobre este maravilloso espectáculo que tuvo lugar este verano en la Alhambra.....

POEMA DEL CANTE JONDO-GRANADA

Agosto de 2009 después de un siestón.

"En la redonda encrucijada,seis doncellas bailan..."


...es la guitarra de Lorca, apasionada y loca haciendo vibrar los pies bien plantados sobre el parqué y los brazos soltando palomas sobre el escenario apoyado en cuatro palos: seguiriya, soleá, saeta y petenera, del Café de Chinitas.

Estoy en las puertas del teatro de los jardines del Generalife donde el Ballet Flamenco de Andalucía me espera para la fiesta.

Después de una larga siesta amanezco con el atontamiento típico siendo ya completamente de noche como puedo comprobar a través del balcón de la pensión "La Ninfa", barata y limpia, en el corazón de la ciudad. Son las 21:30!! salto de la cama, me miro en el espejo con el susto en el cuerpo y me froto las ojeras que no desaparecen. Se me ha ido el santo al cielo, en la cama de este hostal dormir es soñar muy bonito y alto, tanto que cuesta mucho bajar. Pero tengo que cumplir mi objetivo y llegar hasta la Alhambra donde voy a temblar como una hojilla tierna frente al espectáculo que me espera.Me acompaña un completo negado para la música, asi que ni se le ha pasado por la cabeza despertarme a tiempo, pero yo estoy empeñada en demostrarle que el flamenco en estado puro no deja indiferente a nadie, ni a los estrechos de oido. Subimos a un taxi en el Campo del Príncipe que nos lleva raudo entre las callejas encaladas mientras el hombre al volante nos cuenta que hasse mussha caló. Yo no siento nada, la verdad, sigo en el límbico estado post-siesta con un dolor de cabeza que me aprieta las ojos hacia dentro como si fueran los botones de un portero automático. -Vamos, baja ya!!! que no llegas!!.

El taxista nos sube la cuesta sorteando turistas nórdicos, perros flauta, autobuses Visiontour, coches con el culo atrapado entre las callejuelas del Realejo y por fín diviso la frondosidad que lleva hasta la mismísima puerta de entrada del Generalife.Abro la puerta del taxi y me dejo caer puesto que aún estoy como entre fantasmas y corremos porque son las 22 pasadas y aún no tenemos ni las entradas.

Llegamos a la cola donde se nos echa encima un aparecido que nos ofrece una entrada así por las buenas, gratis y sin necesidad de propina porque su acompañante le había fallado. Estoy soñando, seguro. La taquilla regentada por una chica muy agradable me ofrece una segunda entrada que tiene suelta ubicada en un magnífico lugar: la fila 3 por 10 euros puesto que llevo mi carné de estudiante de inglés de la UNED (le enseño orgullosa, sólo para estas cosas me sirve) En total nos hemos ahorrado por la patilla 30 euros. Esta noche nos ha tocado un ángel.Cómo las entradas son numeradas y el recinto está lleno me siento en mi tercera fila junto a una familia de autenticos forofos del flamenco. Atrás quedó mi acompañante en la fila 16, temo que se eche a roncar en pleno cante jondo.



Silencio. Se abre el escenario de lámparas de cristal y espejos verdes: El café de Chinitas, clásico garito donde hace exactamente un siglo se juntaba lo peor y lo mejorcito de la sociedad malagueña a beber, fumar y escuchar música en directo mientras se ligaba con el gitano o gitana fácil de turno. Es decir, Sexo, drogas y música en directo de toda la vida, lo de siempre aunque con ropajes un poco más incómodos pero muchísimo más lucidos que los de hoy en día. La Parrala, La Tarara, los Cuatro Meleros se pasean por el escenario con ese orgullo de saberse únicos en su arte machacando con sus tacones los corazones sordos que pudieran dormitar entre el público. No recuerdo en que orden ni concierto van apareciendo los personajes. Un grupo de flamencos entra en el café decorado con cristales y luces rodeado de mesas, sillas y un escenario móvil que va y viene como un bailaor más del conjunto. La alegria y la jarana llenan el entorno y a mi se me pone la carne de gallina cuando se queda sólo en el escenario tenuemente iluminado Mariano Bernal, sin guitarras, sin cajones, ni acompañamiento de ningún tipo. Comienza a moverse lentamente arrastrando los pies, girando los brazos, salpicando el sudor en cada vuelta de cabeza, siguiendo su propio ritmo en el "Silencio". De pronto se arranca del alma un grito violento desde tan dentro que da miedo y se expande rápidamente como el fuego en un escenario de madera y mi piel me quema tanto que noto como los lagrimones se me caen de los ojos como único remedio. Si, estoy llorando a moco tendido.
Luego entran seis gitanas de blanco llevándose las penas, la madurita Cristina Hoyos, agil como una pluma marcando punta-tacón y contoneándose sobre una mesa azuzando la fiesta de los gitanos. 14 cuadros flamencos, 20 artistas entre bailaores, guitarristas, cantaores y percusionistas y una espectadora con los ojos rojos a punto de hacerse un agujero en el hueco de la mano izquierda de tanto aplaudir.Entre tanto llega el momento más elegante: Amparo, la que va entre mariposas negras, moviendo su larga cola de serpiente y agitando sus dedos contra los palillos (o castañuelas) con un movimiento sin cabeza, 1 "encadenada al temblor de un ritmo que nunca llega".
Adoro a Lorca, el flamenco, esas voces profundas agarradas a las seis cuerdas saliendo de un pozo del que mana agua fresca y pura, sin aditivos artificiales y con tanto mineral como para brillar en la oscuridad. Me bebo un trago de campo embotellado en un café cantante dentro del Generalife, dentro de la Alhambra, dentro de Granada...Me he despertado de la siesta de golpe. "El grito de su canto pone un acento circunflejo sobre el corazón de los que le han oído". En la salida me espera con el alma encogía el que se suponía negado para la comprensión del cante y el baile. Al día siguiente nos vamos como flamencos estirados a la más profunda Andalucía: el desierto de Almería, segundo paraíso de esta gata de ciudad, donde los timbales resuenan igual sobre los acantilados pelados que debajo del mar y lo que se lleva es no llevar nada sobre la piel.

Publicado por Eva B.